martes, 7 de mayo de 2013

La Señora Finigan

La Señora Finigan

A cada minuto y a cada hora que pasa, me sigo atormentando con un torbellino de ideas y posibilidades, que se quedaron sin responder desde aquélla espantosa tarde en la que salí corriendo de la casa de la Señora Finigan. Fue tan espantoso lo que vi, que aún sigo pensando fue sólo una pesadilla. Sin embargo, este relato que cuento ahora  y me atrevo a mencionar, comprueba que fueron sucesos totalmente reales.

Todo comenzó cuando vivía en la casa de una tía, que siempre me recibía con los brazos abiertos, sin esperar nada a cambio. Ese verano había tomado tal decisión debido al repentino nuevo trabajo de mi padre ya que tenía que mudarse al extranjero por una temporada, mi madre había fallecido cuando mi hermana pequeña nació, esa fue la temporada donde cualquier persona me veía cuidando siempre a mi hermana pequeña de 3 años.

En ese entonces yo constaba de 14 años, me encantaba leer y salir a veces por las tardes a sentarme en el parque detrás de la casa de mi tía a escribir pequeños cuentos de ficción, terror y hasta de aventuras debido a los todos esos libros que había leído y me habían  llenado la mente de aventuras literarias.

En la casa de mi tía, mis actividades cotidianas o espontáneas no se detuvieron; mientras mis primos jugaban futbol con sus amigos en la calle, yo me dedicaba a sentarme en la orilla de la banqueta a leer o escribir. Una tarde mientras leía tranquilamente, a lo lejos vi una pobre anciana, que batallaba con sus bolsas del supermercado la anciana apenas podía caminar y cargar sus compras. Así que guardando el libro en mi mochila que llevaba a todas partes  y viendo que mis primos estaban  a punto de golpearla con el balón, me levanté y caminé hacia ella.

-¿Le ayudo señora?- Le pregunté al llegar junto a ella.

-Si señorita muchas gracias- contestó mirándome con una extraña sonrisa que me hizo recordar un fragmento de un cuento "El terrible anciano"

-¿Me Permite?- Proseguí tomando sus bolsas, que me costó trabajo cargar era yo una chica debilucha.

La Sra. Finigan, ya que poco tiempo después me enteré que así se llamaba, era una vieja de mediana estatura, un poco encorvada y con una nariz aguileña que me hacía sentir que la anciana era un ser respetable, pero a la vez algo perverso, pero a pesar de todo la acompañé hasta su casa que se encontraba en la siguiente calle de la que vivía mi tía y coloqué sus bolsas en uno de los sofás de su sala-comedor.

-Siéntate jovencita- argumentó la vieja con la misma sonrisa repulsiva carente de chiste.

-Si señora muchas gracias- dije viendo mí alrededor descubriendo varios objetos extraños que nunca antes había visto, o recordaba de una vida pasada.

-Lamento haber interrumpido tu lectura- continuó ofreciéndome un vaso con agua de un sabor poco común- ¿Gustarías quedarte a comer?- preguntó comenzando a sacar sus cosas recién compradas.

-Oh no muchas gracias- contesté un poco incomoda  mientras miraba una peculiar figura de piedra pómez que se encontraba en la mesita de centro- Lamento rechazar su oferta pero en estos momentos mi tía me ha de estar buscando para que coma-

-Entonces  permíteme te dé las gracias obsequiándote un tazón de fruta- dijo mientras se iba hacia la cocina, haciendo a un lado a un pequeño gato color café de ojos grandes y bonitos mostrando un color verde grisáceo, que hasta ese momento no había notado.

-Gracias- volví a responder mientras miraba al gato que tímidamente se había acercado a mí.

Cargue al gato lo coloqué a la altura de mis ojos para mirar los suyos, y me di cuenta era un animal muy peculiar, sus ojos me hacían sentir como si este me quisiera decir algo y experimentando una rara sensación de advertencia, lo dejé sobré el sofá , mientras miraba un estante de libros con títulos extraños: " Preámbulo de la magia" por Amber K, "el Kybalión" por Tres iniciados, leí en otro en el momento que entraba la Señora Finigan con un tazón lleno de fruta picada en ángulos extraños.

-Toma querida- dijo con voz melosa

-Gracias- contesté tomando el tazón analizando que la señora Finigan era sumamente extraña, tenía libros que alguna vez escuche mencionar a un amigo de Universidad, como libros prohibidos y condenados, aparte de las extrañas sensaciones que su cara y sus movimientos me producían, eran vacíos carentes de sentido, me causaba repugnancia, pero a la vez una especie  de fascinación  incomprensible, aunque tal vez solo eran aspectos sin importancia .que mi mente imaginativa  asociaba con tantas cosas leídas.

-La fruta sabía extraña, pero no queriendo ser grosera, me la comí  poco a poco mientras la Señora  me contaba sobre su soledad, sus gatos (ya que el café no era el único) y en general acerca de su pasado y presente, ambos monótonos.

Al fin me terminé la fruta y prometiendo regresar a verla, regresé a la casa de mi tía.

Todos los días acudía a verla, y todos los días me daba algún aperitivo de extraño sabor, mientras seguía escuchando sobre su vida. Poco a poco perdí la costumbre de escribir, salvo mi pasatiempo de lectura, que ahora era por las noches mientras mis familiares dormían. Más este también fue disminuyendo, ya que cada vez pasaba más tiempo en la casa de la Señora Finigan, escuchando sus leyendas y cuentos sobre seres asombrosos relativos a su vida fascinándome cada vez más por su manera inexpresiva de moverse, hablar e incluso sonreír.

A pesar de todo con el paso del tiempo me fui acostumbrando al sabor de sus obsequios( que extrañamente me causaban un genio y sueño atroz)y sin comprender porque, la vieja ya no me parecía tan repulsiva ni extraña, esas opiniones me eran ahora totalmente indiferentes; Cada día me encariñaba más con ella y con Mildred la gatita café (que ahora sabía era una gata), mas había en los ojos de esta una expresión que siempre me había parecido conocida, una expresión que no era totalmente animalesca.

Una tarde mientras el sueño me vencía y la anciana había ido por un poco de helado a la cocina, tomé a Mildred y levantándola una vez más a la altura de mis ojos, para mirar los suyos, entonces fue cuando recordando la extraña manera de actuar de la vieja, los extraños libros en los estantes, las figuras raras sobre los muebles y el asqueroso sabor de los aperitivos, me di cuenta de todo.

Los ojos que miraba en ese instante no eran comunes, expresaban dolor y miedo, los ojos que miraba en ese instante no eran de un animal doméstico, eran de una mujer, una mujer ya vieja, una mujer que ahora estaba encerrada en ese frágil cuerpo de gato, mientras un ser desconocido y de suma inteligencia usurpaba el suyo.

Totalmente asustada dejé la gata sobre el sofá y me acerqué cautelosamente  la entrada de la cocina, esta despedía un olor fétido inaguantable, y caminando lentamente a la estufa descubrí aun lado de esta, un libro abierto con una leyenda que nunca olvidaré y con el dibujo de las verdadera identidad de la repulsiva vieja usurpadora de cuerpos inocentes ayudándose de pociones y ritos para guardar las almas de sus víctimas en animales que siempre les acompañarán…

Eso fue lo que vi mientras la usurpadora de cuerpos se encontraba de espaldas vaciando una sustancia gelatinosa al helado que me serviría, al parecer la próxima sería yo. No sé como salí de esa cocina tan silenciosamente sin ser descubierta, tampoco sé como abrí la puerta de la casa que momentos antes la anciana había atrancado, solo recuerdo la espantosa escena de la cocina y cuando corrí por toda la calle rumbo a la casa de mi tía, con la pequeña gata en brazos que aún conservo como fiel compañera. Nunca volví a caminar por allí, nunca volví a saber de aquélla vieja siniestra junto con su terrible sonrisa, usurpadora de almas  y cuerpos.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Perdon que no sepa expresar


Perdon que no sepa expresar con claridad mis pensamientos, solo comprende que dentro de mi tambien ahora luchan mareas, terremotos y vientos… que aun me visitan esos fantasmas del pasado, asi como los entes que se van adentrando en el tiempo presente… no te pido que comprendas mi temor, ni siquiera te pido que lo intentes, lo unico que me gustaria pedirte seria una pizca de paciencia y unos cuantos granos de tu reloj de arena… espero que descanses bien y que recuerdes que esta noche como muchas otras yo te extraño…
— siempre a ti…
medita acerca de lo mucho que hace el amor por la dieta. Recuerda que en la Minnengröte, la gruta del amor, del Tristán de Gotfried von Strassburg “los ocupantes no necesitan alimento [...] Muchos se han quedado sorprendidos ante esto y sienten curio¬sidad y ganas de saber como se alimentaban Tristán e Isolda, los dos amantes, en este yermo solitario. Se los voy decir y a satisfacer su curiosi¬dad. Se miraban el uno al otro, y de esto vivían. La cosecha de sus ojos era el alimen¬to de los dos. No comían otra cosa más que amor y de¬seo. Los dos enamorados no se inquietaban lo más mínimo en relación a la comida. Llevaban consigo, oculto bajo sus vestidos, el mejor alimento que cabe encontrar en el mundo. Éste lo tenían, sin necesidad de pagar nada, a su disposición, siempre fresco y nuevo”.

martes, 8 de noviembre de 2011

En este deambular de la vida se que día a día hay más luz en mi vida.... más por recorrer, aprender, entender y construir.... pero el precio que pago cada vez me parece más alto... No sabes cuánta falta me haces!!!.... Quisiera estar ahí para apoyarte!!!

lunes, 7 de noviembre de 2011

Era mi sueño. Pero algo se metió de por medio, y me levanté en plena noche. Di algunos traspiés hasta que llegué a la nevera. El agua estaba helada (me ha dado un escalofrío sólo de escribirlo). Intenté recordar lo que soñaba, porque era donde quería volver. Pero no recordaba nada. Y me senté en la cocina, apoyando la cabeza en algunos recuerdos gratos de la infancia, cuando todo era más de día y los sueños no se me olvidaban. Es curioso, no me puse a leer, pero pensaba en los libros que leía por entonces. Al llegar del colegio o por la noche, medio a escondidas. Con el pecho valiente de corsarios y mosqueteros. Esas historias. O investigando algún crimen despiadado, o un robo muy extraño. Y de pronto mi madre sentada en mi cama. O allí, en la cocina, preguntándome por lo que soñaba o leía, y protegiéndome del miedo. Mi madre, esa realidad magnífica de mi vida. Esa luz que no dejo de ver aún en las noches más oscuras. Me levanté, pero antes de volver a la cama, recorrí a tientas la casa, y salí al balcón para respirar la madrugada. Y contemplar la calle vacía, y el sueño de los árboles, en esa nana en la que les mecía la brisa.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Las mariposas

Las mariposas

Ora blancas cual copos de nieve,
ora negras, azules o rojas,
en miríadas esmaltan el aire
y en los pétalos frescos retozan.
Leves saltan del cáliz abierto,
como prófugas almas de rosas
y con gracia gentil se columpian
en sus verdes hamacas de hojas.
Una chispa de luz les da vida
y una gota al caer las ahoga;
aparecen al claro del día,
y ya muertas las halla la sombra.

¿Quién conoce sus nidos ocultos?
¿En qué sitio de noche reposan?
¡Las coquetas no tienen morada!...
¡Las volubles no tienen alcoba!...
Nacen, aman, y brillan y mueren,
en el aire, al morir se transforman,
y se van sin dejarnos su huella,
cual de tenue llovizna las gotas.

Tal vez unas en flores se truecan,
y llamadas al cielo las otras,
con millones de alitas compactas
el arco iris espléndido forman.
Vagabundas, ¿en dónde está el nido?
Sulamita, ¿qué harén te aprisiona?
¿A qué amante prefieres, coqueta?
¿En qué tumbas dormís, mariposas?

¡Así vuelan y pasan y expiran
las quimeras de amor y de gloria,
esas alas brillantes del alma,
ora blancas, azules o rojas!
¿Quién conoce en qué sitio os perdisteis,
ilusiones que sois mariposas?
¡Cuán ligero voló vuestro enjambre
al caer en el alma la sombra!

Tú, la blanca, ¿por qué ya no vienes?
¿No eres fresco azahar de mi novia?
Te formé con un grumo del cirio
que de niño llevé a la parroquia;
eres casta, creyente, sencilla,
y al posarte temblando en mi boca
murmurabas, heraldo de goces,
«¡Ya está cerca tu noche de bodas!»

¡Ya no viene la blanca la buena!
¡Ya no viene tampoco la roja,
la que en sangre teñí, beso vivo,
al morder unos labios de rosa!
Ni la azul que me dijo: ¡poeta!
¡Ni la de oro, promesa de gloria!
¡Es de noche... ya no hay mariposas!

¡Ha caído la tarde en el alma!
Encended ese cirio amarillo...
¡Las que tienen las alas muy negras
ya vendrán en tumulto las otras,
y se acercan en fúnebre ronda!
¡Compañeras, la pieza está sola!
Si por mi alma os habéis enlutado,
¡Venid pronto, venid mariposas!

lunes, 21 de marzo de 2011

La tumba sin nombre

La tumba sin nombre

Te contare una pequeña historia de una niña muerta…

Era una ves una familia en día de muertos, una familia de seis personas, abuelos, padres, hijos, llegaron a medio día al panteón y cargaban con lo necesario para hace un pic-nic en el pequeño terreno de de lapidas, tumbas, cruces viejas de madera o metal oxidado. La Familia visitaba sus difuntos, ocho familiares seguidos en sus tumbas, adornados ya con papel y velas y flores de tantos colores como pudieran imaginar.

Habían comprado un pedazo de unos dos por cuatro metros "para el próximo" familiar que muriera, podría ser cualquiera, la abuela viuda, o la pequeña bebe de dos meses de edad , el padre, cualquiera, era una familia previsora, quien lo sabría?

Casi eran las cinco de la tarde y notaron cerca de la ultima tumba, la de la tía Beatriz, una tumba sin lapida, solo un montón de tierra y una cruz bastante maltratada que no dejaba ver el nombre de la persona, al ver esa tumba la familia sonrió y pensó; -hay qué ganar ese lugar, así tendríamos dos lugares, esa es una tumba abandonada, y a nadie le molestara que la tomemos, después de todo está junto a nuestro lote y podríamos decir es nuestra. Por casualidad del destino o una de esas coincidencias extrañas paso un joven repintando los nombres en las lapidas de las tumbas a cambio de dinero, fue contratado para poner un nombre cualquiera en "la tumba sin nombre" el joven coloco un nombre un tal "Juan de los Santos" arreglaron la cruz de esa tumba se veía como nueva .

El día trascurrió y la noche era iluminada por las velas encendidas en el panteón, la familia platicaba y bebía un poco, los niños jugaban entre las tumbas.

A la media noche caminaba un viejo, acercándose a la tumba usurpada era un familiar lejano, de esos del primo del abuelo, que apenas la gente joven reconoce, pero conocidos por los más viejos. Se acerco a la tumba y les dijo a sus familiares; -esta tumba esta incorrecta...- Aquí yace el cuerpo de Violeta la pequeña hija de nuestro abuelo tío, la familia ignorando el comentario, hizo que no escucho.

Pero Violeta enfurecida, y triste, triste por el abandonó, enfurecida por el descaro de la familia, se preguntaba si a ellos les hicieran lo mismo se ofenderían que escribieran "Juan de los Santos” sobre el diluido nombre de su lapida.

Violeta, que tenía ya un rato escuchando el balbuceo de la familia, no aguanto mucho más…Salió de su tumba con su muñeca en mano y borro ese dichoso nombre, saludo a su abuelo tío, y puso en un hermoso tono lila su nombre “Violeta” al terminar, en silenció y rápidamente regreso a dormir tranquila en su linda tumba.

Amanecía y los primeros rayos del sol iluminaban las tumbas, incluyendo la de la pequeña Violeta, alterada la familia le preguntaban al anciano; -De que se trataba esa broma, ¿quien era esa niña llena de tierra, y pálida como la luna que borró y escribió otro nombre en la lapida?, el viejo sólo les comento; -que los muertos nunca están muertos en realidad mueren cuando se les olvida- mientras ponía un par de flores y encendía una veladora sobre la tumba de la niña.

domingo, 20 de marzo de 2011

Mientras dormías

Mientras dormías

Que pasa por esa cabeza tuya cuando te inclinas y te recuestas en mi hombro, que piensas cuando duermes, sueñas o solo descansas. Es tan mágico tu sueño, me fascina él verte así indefensa e infantil, me hace sentir el caballero que yo siempre soñé ser.

Mis brazos cubren tu cuerpo, no quiero que despiertes, y solo la idea de que sueñas conmigo me invita a dormir para yo soñar contigo.

Tus ojos serrados, tu sonrisa que refleja tranquilidad no hay nada igual, y de repente volteo y me doy cuenta que estoy en la calle, en un microbús y la gente nos mira, no me importa lo que dirán, lo único que importa es que duermas tan bien para que tus energías vuelvan.

Te abrazo fuerte tu respondes, te digo te amo, y sonríes entre sueños, estas tan dormida, y por el mundo pasan toda clase de seres que te observan y presencian un acto tan maravilloso, que es el ver dormir plácidamente, a una linda niña, chica que por mas que quiere mantenerse despierta el sueño le gana.

En mi mente solo me llegan poemas y frases que recitar cuando despiertes, sueña y duerme. Y más;

Como extrañar las fantasías que de chiquillo uno imagina.

Como poder regalar los sueños a los niños que dejaron de tenerlos.

Como saber si hago algo bien.

Como comprender porque de grande ya no eres feliz.

Lo pienso y volteo a verte, mis respuestas están los sueños y la confianza, y sé que si duermes a mi lado todo estará bien porque yo te cuidare, como lo prometí, porque yo deseo hacerlo. Y ni todas las pesadillas que atormenten tu ser mientras duermes te molestaran porque yo soy tu cazador de sueños yo soy aquel que te da tranquilidad.

En ocasiones llueve y hace frió yo te abrazo y té quito él frió, en otras el sol esta hiriente yo te cubro tu cara para que no te moleste el sol, abrazo tu mente y tu pensamiento, no dejare que te despiertes hasta llegar al metro, es inevitable el no verte dormir es mágico, ya quisiera dormir así, pero tu me quitas el sueño.

Me abrazas con fuerza y me siento feliz tan seguro y con ganas de besarte, no encuentro tus labios, lo hago en tu frente y tu sonríes, en este viaje no hay tristeza solo felicidad, nos aproximamos al lugar donde según tu estoy pintado veo el retrato en la pared rió y me divierto pienso tiene razón yo soy ese personaje amarillo de playera roja. La miro de nuevo y quiero entrar en su mente.

Recuerdo el día que pronto terminara y sé que estas bien, recuerdo los besos que nos dimos y añoro uno mas, te abrazo tan fuerte que tu no sientes el enfrenon del microbús, me preocupo, no te paso nada y tu sigues durmiendo, que delicioso es dormir yo lo se yo lo eh hecho también. Imagino lo que sueñas con seres fantásticos y demás, criaturas mitológicas u oscuras, pero recuerdo a ti no te agrada y lo mas seguro es que piensas en algún libro que quieres leer y en lo que harás la próxima vez en la escuela. , Aunque lo que deseo es que sueñes conmigo.

Que experiencia es esta la de tener a alguien en tus brazos, quisiera que fuera en otra circunstancia y ocasión pero, así de esta forma es maravilloso, y aunque tu te despiertes y pidas perdón por dormirte, yo te diré no importa, y tu contestas pero es que me siento mal de que tu nunca te duermes, y digo no puedo dormirme, tengo que cuidarte, sonríes y pienso, no me importa dormir una hora al día con tal de verte dormir 35 minutos en el microbús, porque no duermes sola duermes conmigo.

El destino esta arribando, nos tenemos que bajar, con toda la calma y delicadeza, té despierto tu despiertas y esos ojitos son dormilones, me dices tienes pesada la mano y digo lo siento, eso ya no importa, bajamos del microbús.

Pero que pasa todo eso ocurrió, todo eso pensé, todo eso viví, eso soñé, eso imagine aunque tu no lo sepas paso mientras dormías.

Entre octubre y diciembre de el año 2003, yo me desperté de un sueño y entre en una pesadilla y escribí para ti esto porque soñar contigo habría sido todo un placer.

miércoles, 21 de julio de 2010

Nuevos Dioses.

! Oh, dioses de la noche¡
! Oh dioses de las tinieblas, del incesto y del crimen, de la melancolía y del suicidio¡
! Oh dioses de las ratas de las cavernas de los murciélagos y de las cucarachas¡
! Oh violentos inescrutables dioses del sueño y de la muerte¡

miércoles, 24 de febrero de 2010

Como el mundo se rinde ante el gusano, como bajamos la cabeza ante el oscuro temor del día en que el gusano se alzará victorioso en nuestra carne y se erigirá señor de nuestro cuerpo. Pero, aunque por definición seamos ese miedo, la evidencia de nuestra naturaleza debería permitirnos recordar que somos mortal...es, y que ese es el don que nos permite atesorar cada momento como irrepetible y precioso.

domingo, 7 de febrero de 2010

Es que hay que amarlos, tanto como amamos y tememos a la muerte.

Sin lugar a dudas, “La seductora de Ultratumba” es uno de los temas más viejos de la literatura de vampiros. Los amores de los hombres con seres sobrenaturales, de Diosas que otorgan sus favores a los héroes hasta diablesas que persiguen a los castos con el propósito de perderlos, son una constante en la literatura de ...todos lo tiempos; pero, ¿qué pasa cuando, para que este amor se realice, es necesario romper la feroz barrera que separa la vida de la muerte? Que entonces los goces se tornan oscuros y melancólicos, quizá fatales y olorosos a asfódelos, pero siempre delirantes.

¿En verdad el amor es más poderoso que la muerte? ¿Puede realmente la pasión vencer al šeol? Y, si es así, ¿cómo entregarse al destino si su vehículo atrae y repele por igual?


Curiosa ironía que un muerto, el vampiro, se haya vuelto uno de los personajes más vitales de los últimostiempos, no sólo de la literatura sino también del cine y la televisión; delos cartoons y los comics a las páginas de los escritores másrenombrados los vampiros van cosechando sangre y sembrando miedo; se han vuelto esoque Gilbert Durand llamó un mito de época.

Es que hay que amarlos, tanto como amamos y tememos a la muerte.

jueves, 4 de febrero de 2010

Éste, el amor de Tristán e Iseo, es el eros más violento del corpus artúrico y a veces aparece amenazador. Pero yo, aunque fracasé en mi ordalía, sé que en verdad “Dios ama a los amantes”, pero que hay que saber enunciar.

Medita acerca de lo mucho que hace el amor por la dieta. Recuerda que en la Minnengröte, la gruta del amor, del Tristán de Gotfried von Strassburg “los ocupantes no necesitan alimento [...] Muchos se han quedado sorprendidos ante esto y sienten curio­sidad y ganas de saber como se alimentaban Tristán e Isolda, los dos ...amantes, en este yermo solitario. Se los voy decir y a satisfacer su curiosi­dad. Se miraban el uno al otro, y de esto vivían. La cosecha de sus ojos era el alimen­to de los dos. No comían otra cosa más que amor y de­seo. Los dos enamorados no se inquietaban lo más mínimo en relación a la comida. Llevaban consigo, oculto bajo sus vestidos, el mejor alimento que cabe encontrar en el mundo. Éste lo tenían, sin necesidad de pagar nada, a su disposición, siempre fresco y nuevo”.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Se supone que la foresta, el bosque, la isla, la fuente, son el umbral desde el cual es posible pasar hacia el Otro Mundo; no se necesita más pretexto que salir un poco de la ruta por una vereda menos conocida y detenerse ante una don­cella, partir tras una cierva blanca, detenerse a beber agua, para en­contrar frente ...a frente lo maravi­lloso. ¿¿qué fue lo que hice? ¿Dónde di vuelta?

sábado, 30 de enero de 2010

Todo héroe, lo mismo el mítico que el literario, igual el caballeresco que el romántico, es en realidad el campo de batalla de la humanidad por entender el mundo y hacerlo habitable; una lucha contra los poderes de las tinieblas, contra el caos, contra la muerte y la destrucción y contra sí mismo. La lucha del héroe es... la personificación de la lucha de cada uno y, por ello, la batalla ganada por él nos incluye a todos. Parafraseando a un poeta: el mundo que ya no tenga héroes está condenado a morir de frío.
La ilustración es Alejandor explorando el mundo submarino. Esta en un manuscrito del "Roman de Alexandre" que custodia la BN de France.

Recuerdo porque se es lo que se es. Porque acercarse al discurso heroico es siempre una ordalía y una oportunidad. Porque cada héroe es un espejo inclemente y un abismo; es la decisión de inmolarse en la queste, el espíritu y el fuego. "Héroe" no es sólo un gran hombre, héroe es el hacerdor de Historia o, mejor, el hacedor de historias.


Ahora, el sentimiento ARDE por dentro, no me cae destino encima destrozándome los huesos, pero la fuerza de mis brazos me conmueve, para levantarme en alto, y no ser Tristan, ni Gawain, mejor; aun soy yo y seguir sus pasos me hace mejor hombre...

sábado, 7 de noviembre de 2009

En la Calle



P
ara descubrir el frio en los atisbos de soledad
no hace falta soñar tanto
intentando enterrarse para sobrevivir
ni esperar mucho,
en la calle se respira el síndrome de la tristeza
esta ciudad es un incendio permanente
donde todo es tragedia disfrazada de encanto
las casualidades, encierran falsedades
todos los humores que extinguen el amor
se respiran intoxicando
al punto de que no existen mas aves volando
ni ratas vagando
las nubes azules y las botas marcan el paso
tanta preciosa sangre derramada en vano
tantas lagrimas incidentes en los pañuelos sucios de los que jamás habían llorado,
es mi ejercito de alucinaciones quienes traen la catástrofe
de los rituales caníbales
somos bolsas con carne embalsamada
colgadas de edificios esperando aprender a volar y mirar el sol nuevamente
insectos copulando en su intento de sobrevivir
una tragedia mundana
aprendimos que la eternidad se termina con la palabra nacimiento
que silencio en los templos, congresos y parques
el mundo se encarcela para su sentencia final
ejecución por alto grado de traición
MUERETE…,
que mi ciudad cautiva a las masas
sin tu presencia es hermosa como ningún otra
con sus fantasmas y sus diablos
sus calaveras de día de muertos
las guitarras de sus mariachis y el tequila en las fiestas
las luces del zócalo,
¿que le pides tu al mundo?
si en la calle de esta ciudad el mundo circula
al ritmo de la respiración de su gente
construyendo el mundo
en la calle,
qué fácil es descubrir los cuentos hechos leyenda que alguna vez fueron verdad
tan solo basta levantar un puño de tierra para desenterrar
a los viejos dioses que convienen con los nuevos,
no existe el miedo
porque ya nada es ni nunca será
las batallas no darán empates
siempre ganaremos al final del día
en la cúspide de una marchita soledad
el desgastado cuerpo pide paz
en la calle la vida se disfruta con al contemplación de un epitafio.
"Abatidos por dentro, nuestro corazón se ha perdido para siempre No podemos reemplazar el miedo, o la emoción de la persecución. Cada ritual nos mostró la puerta para deambular Abierta y luego cerrada, después nos dieron con ella en las narices" Decades

jueves, 5 de noviembre de 2009

Ella escribio;

en cuánto cuesta extirpar el corazón...

en cuánto me darían por donarlo...

en cuánto...

Yo lo compraría, con el peso de mi sangre, lo cubriría con la capa de mi alma y lo tendría en don sublime en el pedestal de mis memorias, cuánto vale tu corazón, vale el mundo yo lo compraría, o moriría por el…


  • Los corazones valen el universo, el mundo entero... y a veces pueden salvar a alguien mas